Recorro paginas, busco nuevos caminos, pero no hay nada que me interese en realidad, me siento como suspendida entre dos dimensiones, una en la que todo parece marchar bien, y la otra es en la qué apareces y lo cambias todo, de un momento a otro estamos bailando entre sabanas y al siguiente combatiendo por causas totalmente distintas, será que solo viajo entre estas dimensiones en un juego tramado? pero para que aun no lo sé, estos meses solo he estado entre un gran huracan, del cual no logro llegar aun al ojo, solo un poco de paz, un break, solo giro y giro en este espiral y no tiene limite su velocidad, pareciera de pronto que para y entonces toma más fuerza de sus entrañas... solo quiero que me olvides, quiero seguir, no quiero pensar más en ti...
Sirena Varada.
Y me he enredado siempre entre algas,
maraña contra los dedos.
cierras la madeja
con el fastidio del destino,
y el mordisco lo dan otros:
encías ensangrentadas,
miradas de criminales, a grandes rasgos,
podrías ser tú.
Echar el ancla a babor
y de un extremo la argolla
y del otro tu corazón
mientras tanto, te sangra.
Y el mendigo siempre a tu lado,
tu compañero de viaje.
cuando las estrellas se apaguen,
tarde o temprano, también vendrás tú.
Duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
Sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad,
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.
Dedicarte un sueño,
cerrar los ojos
y sentir oscuridad inmensa,
entregado a una luz,
como un laberinto de incertidumbre,
esquivas la pesadilla
y sobrevolar el cansancio
y en un instante, en tierra otra vez.
El miedo a traspasar la frontera
de los nombres, como un extraño
dibuja la espiral de la derrota
y oscurece tantos halagos.
Sol, en la memoria que se va ...
Y duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
Sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad,
sufrir alucinaciones,
cuando el cielo no parece escuchar.
Sirena Varada.
Y me he enredado siempre entre algas,
maraña contra los dedos.
cierras la madeja
con el fastidio del destino,
y el mordisco lo dan otros:
encías ensangrentadas,
miradas de criminales, a grandes rasgos,
podrías ser tú.
Echar el ancla a babor
y de un extremo la argolla
y del otro tu corazón
mientras tanto, te sangra.
Y el mendigo siempre a tu lado,
tu compañero de viaje.
cuando las estrellas se apaguen,
tarde o temprano, también vendrás tú.
Duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
Sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad,
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.
Dedicarte un sueño,
cerrar los ojos
y sentir oscuridad inmensa,
entregado a una luz,
como un laberinto de incertidumbre,
esquivas la pesadilla
y sobrevolar el cansancio
y en un instante, en tierra otra vez.
El miedo a traspasar la frontera
de los nombres, como un extraño
dibuja la espiral de la derrota
y oscurece tantos halagos.
Sol, en la memoria que se va ...
Y duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
Sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad,
sufrir alucinaciones,
cuando el cielo no parece escuchar.